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Una nueva economía minimalista.

  • Foto del escritor: Estefania Vázquez
    Estefania Vázquez
  • 30 sept 2021
  • 6 Min. de lectura

La primera vez que escuché está pregunta, estaba sentado en la sala de la casa de mi suegra. Estábamos viendo la entrevista a Tammy Strobel en MSNBC. Después de sus apariciones en el show TODAY y en el New York Times, Strobel comenzó a ser entrevistada por muchos programas, sobre su experiencia con el minimalismo y el vivir en una casa pequeña (Tiny House).


Al final de la conversación, el anfitrión le preguntó a Tammy una pregunta muy directa. Relativamente nueva en el movimiento, me pareció una pregunta de “te atrapé”, un final algo extraño para una entrevista amistosa. El entrevistador le preguntó:


“Pero Tammy ¿Qué pasaría si ese estilo de vida capta la atención y todos eligen vivir el minimalismo? ¿Qué pasaría con nuestra economía? ¿Has pensado un poco sobre las ramificaciones?”


Desde entonces, he llegado a entender, aunque fue terriblemente inoportuna específicamente en esa entrevista, las preguntas sobre el impacto del minimalismo en nuestra economía son las importantes y un algo significantes a un porcentaje de la población. En una forma similar, también me han hecho preguntas parecidas y las he tenido que aguantar. Recientemente, después de un evento en Phoenix, se acercó a mí un director financiero con la misma preocupación.


“Joshua, entiendo lo que estás diciendo sobre poseer menos y en lo personal no estoy en desacuerdo. Sin embargo, nuestro bienestar nacional requiere que las personas compren cosas que no necesitan. Si el minimalismo se populariza a nivel nacional, nuestra economía ser arruinaría”.


Ahora, antes de ir directo hacia esa preocupación específica, si creo que a corto plazo y hasta cierto punto, probablemente él tenga la razón.


Hay numerosos factores que contribuyen al tan frecuente consumo excesivo en casi todas las sociedades adineradas en nuestro mundo de hoy. Hay problemas personales del corazón que dan lugar al consumismo: codicia, celos, falta de empatía, deseo de impresionar, orgullo, compensaciones por defectos personales, nuestra propensa búsqueda de la felicidad en las cosas que poseemos, y una falta de conocimiento general de los efectos dañinos del consumo excesivo.


Pero más allá de eso, también hay problemas sociales en juego. Nuestra economía, en gran medida, es basada en el consumo excesivo y la necesidad de que las personas de toda clase social gasten más dinero de lo que tienen. Las cifras minoristas decepcionantes y la lenta confianza del consumidor siempre son reportados como escenarios apocalípticos.


“Debemos hacer que las personas gasten”, es el mantra de los periodistas como la única manera de reactivar una economía en desaceleración. De hecho, justamente la semana pasada, en una nota se lamentó la posibilidad de que los consumidores paguen sus deudas: “Si (los consumidores) aprovechan sus ahorros para pagar sus deudas, esperen más tristeza por delante”.


Mi primera pregunta al leer este artículo fue; ¿Qué clase de sociedad hemos construido, que para poder sostenerla requiere que las personas se endeuden? De todos modos ¿Cuánto tiempo puede durar eso? Pero más allá, me recordó la pregunta más común, que escuche por primera vez en la entrevista de MSNBC a Tammy.


¿El minimalismo y una economía prospera pueden coexistir?


Yo creo que pueden (y no estoy solo). Para los principiantes, aquellos que argumentan que son incompatibles, no pierdan el panorama general en dos frentes importantes: La flexibilidad de nuestro sistema capitalista y el mal entendimiento de que el minimalismo representa cero gastos.


Primero, respecto a la flexibilidad de nuestra economía, es bien asumido que el mercado y los negocios dictan el comportamiento del consumidor. Y de nuevo, hasta cierto punto, están en lo correcto. Los mercadólogos trabajan muchas horas y ganan bastante dinero ideando nuevas maneras de darle forma a nuestro comportamiento como consumidor e inclinarlo hacia su línea específica de productos. Sin embargo, las empresas, son el mero corazón, pues son las que satisfacen los deseos del consumidor —No de la otra forma.


Por ejemplo, en una base consistente, hay una indignación sobre el “fast fashion”, esas marcas que ofrecen ropa barata con un suministro de constante rotación que entra y sale de sus tiendas. Existe la realidad que para crear una gran cantidad de ropa con precios bajos requiere de alguien, en algún lugar que se le pague muy poco por maquilarlo. Levantamos nuestras manos con disgusto... y luego manejamos a la tienda para comprar nuestras camisas baratas. Como resultado, más camisas baratas, suéteres, vestidos, y tenis son producidos.


Más, si las masas de consumidores dicen: “¡Suficiente! Estoy dispuesto a pagar más dinero por mi ropa para asegurar condiciones de trabajo adecuadas alrededor del mundo” y en verdad lo hagan, esas tiendas cambiarían sus métodos y sus estrategias para cumplir con las nuevas demandas del público que desean vestir.


Las empresas pueden influir en algunos aspectos de los gastos del consumidor. Pero como regla de largo plaza, responden a las demandas del consumidor mucho más de lo que las crean.


Lo cual me lleva de nuevo a la pregunta original. ¿Nuestra economía podría decaer y nuestra nación flaquear si el minimalismo se convierte en norma? En corto plazo, si, habría absolutamente algunos contratiempos en el camino. Pero una economía basada en el mercado libre, los principios capitalistas siempre estará podrán reinventarse. Los espíritus emprendedores siempre hallarán nuevas maneras de generar ingresos. Y también lo harían en una nueva economía minimalista.


Esto, entonces, presenta la segunda idea equivocada mencionada anteriormente: la creencia de que el minimalismo representa cero gastos.


El estilo de vida minimalista no pide (tampoco invita) a las personas a dejar de gastar dinero por completo. En cambio, simplemente redirige su dinero hacia actividades no materiales.

A medida de que la ola del minimalismo se expande (la cual continúa haciendo), una nueva economía comenzará a surgir. Economistas, anímense: todavía se gastará dinero. Solo que se gastará en cosas más gratificantes que en posesiones materiales. Se enfocará en cosas como:


  • Experiencias. Desde conciertos y salir a comer, hasta eventos deportivos y a museos, los minimalistas prefieren experiencias a posesiones. El gasto comenzará a moverse en esa dirección.


  • Viajes Y Turismo. Muchos minimalistas se refieren a los viajes como una “experiencia máxima” y algunos adoptan el estilo de vida puramente por su búsqueda. Otros reconocen que es simplemente una buena alternativa de poseer menos. Ambos enfoques impactan significativamente nuestra economía: a medida que el dinero se desvié de las posesiones materiales, viajar se volverá más accesible; así como serán muchas las industrias necesarias para lograrlo.


  • Arte. En tanto que no todos los minimalistas se consideran a sí mismos como artistas en práctica o apreciación, hay una pequeña duda de que, una nueva economía minimalista dará lugar para valolar más esto. El minimalismo permite que más personas practiquen el arte, así provee más oportunidades para que la gente lo aprecie.


  • Productos De Mayor Calidad. Vivir es consumir. Todos necesitamos comida y techo y ropa. También tenemos pasiones y propósitos que deseamos llenar en nuestras cortas vidas. Estas necesidades y estos propósitos requieren de bienes materiales. El minimalismo no rechaza todas las posesiones materiales, pero si provee una oportunidad (y el deseo) de poseer objetos de mayor calidad. En una economía minimalista, van a querer y comprar los productos con un buen diseño, multifuncional y con calidad artesanal.


  • Servicios. En una economía minimalista, los servicios se vuelven más deseados que la venta de productos. Como una corta anécdota, recientemente mi amigo contrató un chef personal para complementarlo con su entrenador personal. Daría crédito al minimalismo como medio para este fin. Porque él gasta menos dinero en cosas y menos tiempo cuidándolas, él encontró espacio en su agenda y presupuesto para contratar esos servicios; servicios que, a largo plazo, son una inversión para su salud, bienestar y productividad.


  • Investigación Y Resolución De Problemas. Así como Mr. Money Mustache argumenta elocuentemente, los ahorradores y los inversionistas representan el verdadero motor del crecimiento económico:


Solo al sacrificar el consumo excesivo actual, las personas pueden depositar su dinero en los bancos o compartir ofertas, el cual termina en manos de empresas nuevas o existentes, quienes pueden usar ese dinero para crear nueva tecnología, fabricas, o capital humano, permitiendo que incrementen su productividad. El capital crea productividad, y la productividad es el motor de nuestro nivel de vida.


  • Economia Colaborativa. El movimiento ya está en marcha, la tecnología lo ha hecho posible. Hoy en día, los recursos y productos son compartidos por los ciudadanos a un ritmo mucho mayor que en generaciones pasadas. Desde Uber y Airbnb, hasta la renta de bicicletas como medio de transporte y las redes de acceso a WiFi en cualquier lugar, existen tantos ejemplos alrededor de nosotros en esta industria en crecimiento que provee una muestra instantánea a nuestra futura economía. De nuevo, cada una representa el ingenio de las personas y su espíritu emprendedor.


  • Bien Público. Esto, entonces, representa el mejor beneficio del minimalismo a nivel macro. El minimalismo brinda la oportunidad para que el individuo practique la generosidad a una mayor escala que antes. El minimalismo nos permite re-direccionar nuestros recursos lejos de nuestros deseos y comenzar a usarlos de manera práctica para satisfacer las necesidades de otras personas. Ya sea alimentando al hambriento, dando techo al huérfano, salvando el medio ambiente, protegiendo a los animales, o alzando la voz por los derechos humanos, nuestros recursos pueden hacer de este mundo un lugar mejor para todos.


¿La economía puede flaquear si el minimalismo crece como movimiento a nivel nacional? Ciertamente, nuestra base existente del consumo excesivo individual se ralentizará casi en su totalidad; y tendrá algunas dificultades a corto plazo.


Pero se reinventara. De hecho, siempre lo ha hecho.


A New, Minimalist Economy - Joshua Becker de Becoming Minimalist.

Traducción: Estefanía Vázquez Pichardo.

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